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Mejorar la identificación y el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria

La CIE-11 representa un avance significativo en la clasificación de los trastornos de la conducta alimentaria. Una de las mejoras más importantes será la reducción del porcentaje de los trastornos que caen en una categoría no especificada. En la CIE-10, la mayoría de los diagnósticos de trastornos de la conducta alimentaria y fueron clasificados como trastorno de la conducta alimentaria sin especifiación. Esta situación no es satisfactorio en tanto que, además del hecho de que esta categoría no siempre se acepta a efectos de reembolso del seguro, no proporciona información acerca del cuadro clínico del paciente, su pronóstico o resultados esperados, o cuáles tratamientos pueden ser eficaces.  

Dos grandes cambios en las guías diagnósticas para los trastornos de la conducta alimentaria ayudarán a reducir el uso de la categoría sin especificada . En primer lugar, el Grupo de Trabajo sobre la Clasificación de los Trastornos de la Conducta Alimentaria recomendó ampliar algunas de las categorías existentes para incluir los casos atípicos que no presentan el perfil de los síntomas clásicos de un trastorno en particular. Tales casos pueden tener efectos en la salud que son tan graves como en los casos más “típicos”, y por lo tanto merecen tratamiento. Las guías para el diagnóstico propuestas abordan mejor muchos de estos casos. Por ejemplo, un paciente que no presenta amenorrea no hubiera podido ser diagnosticado con anorexia nerviosa en la CIE-10, pero en la CIE-11 si lo podría, lo que significa que tendría acceso al tratamiento y por lo tanto tendría un mejor pronóstico. Del mismo modo para la bulimia nervosa, los pacientes con una baja frecuencia de atracones y purgas o que experimentan pérdida de control al comer una cantidad de alimento que no es objetivamente muy grande (atracones subjetivos) no hubieran sido diagnosticados con bulimia en la CIE-10, pero lo serían utilizando las guías diagnósticas de la CIE-11. 

Dos nuevos diagnósticos que se recomiendan para su inclusión en la CIE-11 también reducirán la proporción de diagnósticos no especificados:

El trastorno por atracón ha estado bajo investigación durante más de 25 años, por lo que hay una gran cantidad de evidencia para apoyar su validez y utilidad clínica. Este diagnóstico es similar a la bulimia nerviosa ya que implica atracones frecuentes y recurrentes. Sin embargo, el individuo no se involucra en conductas compensatorias para evitar el aumento de peso, tales como vómitos o el uso abusivo de laxantes o diuréticos (purgantes) como hacen las personas con bulimia. Como consecuencia, el trastorno por atracón es con frecuencia asociado con la obesidad. Las personas con trastorno por atracón pueden sufrir de síndrome metabólico y otras complicaciones médicas asociadas con el sobrepeso, así como un deterioro en el funcionamiento.

El otro nuevo trastorno es el trastorno evitativo / restrictivo de la ingesta alimentaria (TERIA), que se describió de manera deficiente en la CIE-10 en la categoría de trastorno de la conducta alimentaria en la infancia. En la CIE-11, hemos desarrollado mejores guías clínicas para este trastorno, que implica comer una cantidad insuficiente o variada de alimentos para satisfacer las necesidades nutricionales. Los individuos con TERIA pueden tener un peso inferior al normal e incluso requerir hospitalización y una nutrición suplementaria.  

La inclusión de estos 2 nuevos trastornos permitirá a los profesionales clínicos reconocer y tratar estas afecciones graves de manera temprana con el fin de evitar impactos negativos en la salud física y mental durante toda la vida. 

 Las guías diagnósticas propuestas en la CIE-11 para los trastornos de la conducta alimentaria tuvieron un buen desempeño en el estudio de caso controlados de la OMS. La precisión diagnóstica y el acuerdo mejoraron para todos los trastornos, y los clínicos evaluaron las nuevas guías diagnósticas como significativamente más útiles clínicamente. La adición de los 2 nuevos trastornos y la ampliación de las características esenciales de los trastornos existentes clarificó la situación diagnóstica, proporcionando una mejor base para la elaboración del diagnóstico. Se han realizado mejoras en las guías diagnósticas sobre la base de los resultados del estudio. Nuestro próximo paso será probar estas guías en entornos clínicos en todo el mundo.